Diversidad permanente, elementos confluyentes y rotativos, la armonía de lo orgánico con lo inerte. El color se manifiesta en plenitud sin límites ni ordenes teóricos, la obra fluye con libertad.
Bajo un estímulo libre y casi electrónico de modernidad y nostalgia, nace Spectronik, el mudo de la conjugación libre y simultanea de estímulos confluyentes y diversos.
No existe ningún elemento jerárquico y dominante en la obra, el contexto global define la obra en su expresión corporal contundente. Cada elemento connotado por la forma y el color cumple su función primaria y final en la composición de la obra. La textura cobra un valor fundamental en la expresión corporal de la obra.